Diseño de futuros como palanca de cambio

“El futuro no se puede predecir, el futuro no se puede conocer porque el futuro no existe.” Jim Dator

Empezamos el año, como cada año, pensando en las tendencias que vienen, deseando conocer el futuro, no solo del año sino también a medio y largo plazo. Necesitamos conocer para reducir la incertidumbre, para aumentar la sensación de control de nuestras vidas y sentirnos a salvo. Nos creemos ciegamente lo que las grandes consultoras y gurús pronostican sobre el futuro, como si tuvieran una bola de cristal.

Prepararnos para lo que viene significa reciclarnos, recapacitarnos continuamente en las habilidades (soft-hard skills) que vamos a necesitar para los nuevos roles que nos va a tocar desarrollar en el trabajo del futuro (upskilling, reskilling). El Foro Económico Mundial nos ayuda a llegar a ese futuro y, sobre todo asumir más sensación de control, publicando la tercera edición del Informe sobre el Futuro del trabajo 2020 , que traza un mapa de los empleos y las habilidades del futuro. 

¿Pero cuál será el trabajo del futuro (nuestro trabajo de nuestro futuro) y las habilidades que necesitaremos? ¿Y si nos equivocamos e invertimos grandes esfuerzos y tiempo en ello? Lo difícil, lo realmente difícil es dibujar ese futuro.

Una de las metodologías que nos puede ayudar para saber cómo va a evolucionar nuestro trabajo, que nuevos roles vamos a desempeñar, o como nos podemos reinventar: o si vamos más allá, como va a evolucionar nuestro sector, el modelo de negocio de nuestra organización, los productos de nuestra empresa…. es el diseño de futuros.

Qué ingenuos. Hasta hace un año pensábamos que si estábamos informados de las tendencias en nuestra profesión, si explorábamos, si vigilábamos de forma inteligente el entorno, si hacíamos prospectiva, podíamos imaginar ese futuro que seguiría una línea más o menos previsible – a pesar de estar en un entorno VUCA, en tiempos inciertos – . Pero el futuro nos guardaba sorpresas que no salían en ninguna prospectiva, en ninguno de los oráculos de los gurús, en ninguno de los posibles, probables, plausibles o preferidos escenarios de futuros.

El futuro no se puede predecir, pero sí diseñar. Diseñar futuros no es adivinar lo que va a pasar, sino sustentar estratégicamente lo que estamos haciendo hoy, preparándonos para el mañana. ¿Y cómo se hace?

Diseño de futuros

James A. Dator, director del Hawaii Research Center for Futures Studies, y pionero en estudios de futuros decía que “el futuro no se puede predecir, que el futuro no se puede conocer porque el futuro no existe” porque no hay un único futuro sino tantos como seamos capaces de imaginar.

Si tenemos en cuenta la primera ley de Dator «el futuro no se puede predecir», aunque sí se puede pronosticar. Para poder hacer proyecciones válidas, es fundamental encontrarse en un estado mental (mindset) que nos permita poder pensar de forma divergente, aunque con restricciones.

La segunda ley de Dator nos dice algo muy interesante: «cualquier idea útil para el estudio de los posibles futuros debe parecer ridícula». Pensemos en cuántas ideas de la ciencia ficción nos parecen hoy ridículas, pero podrían ser útiles para pronosticar futuros. Y, sobre todo, pensemos en cuántas, en el pasado, nos lo parecieron y hoy son una realidad. “ El Pais

Se ha escrito e investigado mucho sobre esta metodología (os dejo enlaces interesantes al final que os invito a leer), cuando te pones a investigar descubres todo un mundo en el que intervienen diferentes disciplinas. Y si sigues investigando puedes llegar a la duda de si el diseño de futuros no existe. En fin, reconozco mi incultura en este tema pero igualmente me apetece compartir algunas reflexiones sobre este él.

Entonces, ¿Qué es eso del Diseño de futuros? Una especie de híbrido entre prospectiva y diseño

Una de las publicaciones que he leído: Explorando Futuros en la que podemos encontrar interesantes reflexiones como esta:

“Desde tiempos antiguos, en ciertas prácticas por ejemplo el campo de lo militar, la intuición trata de dejarse de lado. Formar un ejército lleva, en promedio, unos 50 años. La pregunta que se hacían grandes estrategas como Sun Tzu, era ¿cómo podemos formar un ejército sin saber cuáles serán las hazañas a las que se enfrentarán? ¿Quiénes serán los enemigos dentro de 50 años? ¿Qué medios existirán en ese momento? ¿Cómo avanzará la tecnología y la sociedad para empeñar la fuerza? Para dar respuesta a estos interrogantes, a través del tiempo se fue perfeccionando la práctica de generar escenarios futuros. Se gestan así fotos de futuros posibles, que nos permiten tomar decisiones basadas en una metodología, susceptibles de medir y desafiar, y no basadas en la mera intuición.”

El diseño de futuros nos habla de 4 futuros posibles (síntesis del Cono de Voros):

Pero para llegar a esos futuros, nos encontramos con la incertidumbre y la necesidad de encontrar respuestas razonables a esa incertidumbre. Para ello puede ayudar esta matriz sobre cómo afrontamos los futuros en función de su certidumbre e impacto

Aquí es donde entra en juego la Prospectiva en el cuadranteAlta incertidumbre – Alto impacto

La prospectiva nos ayuda a explorar los futuros posibles para definir un plan de acción hacia los futuros preferibles. El objetivo de la prospectiva es simplemente unir lo probable y lo preferible. No podremos especificar completamente el futuro —hay demasiados elementos involucrados— pero sí que podemos generar visiones, intervenciones y cursos de acción para incrementar la probabilidad de nuestros futuros preferibles.

¿Cómo diseñamos los futuros?

Jorge Camacho nos lo explica a través de un proceso de 4 pasos:

  1. Investigación para detectar señales de cambio,
  2. Análisis de tendencias,
  3. Formulación de escenarios 
  4. Realización de prototipos, artefactos de futuro.

“Los prototipos — es decir, los artefactos de futuro, prototipos diegéticos o, como los llaman Dunne y Raby, las ‘sinécdoques físicas’ — tienen por objetivo detonar conversaciones acerca de cuáles escenarios o futuros alternativos son preferibles para los distintos actores involucrados. El fin último, desde luego, es alimentar una planificación estratégica (o teoría del cambio) que podría ser representada como un quinto paso uniendo el presente con uno o varios escenarios. Parafraseando la tercera cláusula de la primera “ley” de Jim Dator sobre los estudios de futuros, podríamos decir que, para ser útil, el diseño de futuros debe de preceder y estar ligado con la planificación, el diseño estratégico y la administración.”

Por tanto, llegar a uno de esos futuros preferibles mañana dependerá de si activamos un plan de cambio hoy, si empezamos a actuar de inmediato. El diseño de futuros actúa como palanca de cambio e innovación.

Recuerda “El secreto del éxito no es prever el futuro, sino crear una organización que prospere en un futuro que no puede ser previsto”. Michael Hammer

¿Cómo aplicamos esta metodología en nuestras organizaciones para hacerlas más inteligentes? ¿Se pueden entrenar y desarrollar habilidades en nuestras plantillas para ser exploradores de futuros? ¿Será el “Futures Thinking” además de una disciplina, una habilidad imprescindible en el futuro?

 Como siempre preguntas para ir reflexionando

Para seguir leyendo sobre este tema os recomiendo estas lecturas Webgrafía:

Diseño de futuros para transformar el presente de Extendidos

Cómo se crea el futuro de Elisabet Roselló – Postfuturear

Diseño de futuros y prospectiva estratégica Germán Gullón

El futuro como objeto de intención Jorge Camacho

The Futures Cone, use and history Joseph Voros

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