El GRIT de las organizaciones: Propósito, pasión y perseverancia

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El Pep ha creado un paraíso, un hotel rural en lo alto de las montañas. Un hotel orientado a hacer felices a sus clientes. Cuida todos y cada uno de los detalles visibles y no visibles para conseguir su propósito, y os aseguro que lo consigue.

Afirma que: “lo que quiero es producir sensaciones nuevas, como la sorpresa que representa dar una vuelta de 360º alrededor de la casa y no ver ni una sola luz de otra masía o de un pueblo! Sensaciones como la libertad y la confianza. Por eso el bar nunca está cerrado, o no hay llaves en las puertas, ni normas, ni horarios, o la sensación de vivir en un lugar especial donde la ambientación tiene un papel especial: cada noche se encienden más de 80 velas por toda la casa…. Un sentido fino de los detalles fruto de la experiencia y confianza que transmiten todos os trabajadores de la casa. Cada persona que viene aquí me permite continuar creciendo, para continuar revalidando mi sueño.” (fuente: El Punt Avui)

Al Pep se le nota que disfruta con su trabajo, pero no solo a él. Cuando llegas al hotel percibes desde el primer momento que todos los trabajadores son felices con su labor y están orientados al mismo propósito, su atención al cliente y a los detalles es absolutamente sincera.

Al Pep le ha costado muchos años y mucho esfuerzo poner en marcha el hotel, decidió reconvertir una masía abandonada en un hotel rural, cosa que le ocupó – casi le ofuscó- durante 5 años, hasta que abrió sus puertas. Gracias a su pasión y perseverancia ha conseguido su propósito, y ello le ha llevado a crear uno de los mejores hoteles que he conocido nunca.

El propósito ya no es solo suyo, se ha convertido en un propósito organizativo, en el que todos los trabajadores están involucrados invirtiendo su energía. Probablemente el entorno lo ha favorecido, el hecho de haberlo creado con sus propias manos. No sé cómo lo ha hecho pero lo ha conseguido, y cada año que pasa, el lugar y el servicio mejora.

La historia del Pep es un ejemplo de uno de los fundamentos que comenta Frederic Laloux en su libro “Reinventar las organizaciones”, un libro que habla de las nuevas organizaciones del S. XXI (Teal evolutivo), en el que destaca como uno de los pilares de estas nuevas organizaciones el propósito evolutivo compartido.

No hablamos de  propósito individual (que también), que en su versión moderna y evolucionada ha puesto de moda Ángela Duckworth  con la teoría del GRIT en su libro “GRIT: el poder de la pasión y la perseverancia” en el que defiende que el Grit es uno de los factores determinantes del éxito en cualquier ámbito (aunque ya se hablaba de ello anteriormente). Lo explica muy bien Amalio Rey en su post Teoría del Grit: ¿qué tal vas de pasión y perseverancia? 

Algo que ya sabíamos: que si tienes un propósito claro y trabajas con pasión y perseverancia, tienes altas posibilidades de conseguirlo. Pero claro, para ello tienes que tener un propósito claro en la vida y eso es lo más complicado, lo demás viene rodado (simplificándolo mucho).

El propósito individual tiene que estar alineado con el de la organización para sacar lo mejor de nosotros mismos. Laloux nos invita a hacernos algunas preguntas: “¿Qué es lo que hace que “triunfar” valga la pena”? ¿Para qué existen las organizaciones y porqué merecen nuestra energía, nuestros talentos y nuestra creatividad?”

El propósito colectivo es lo que impulsa la toma de decisiones de la empresa. Es la auto-preservación de la organización. En las organizaciones Teal las personas se preguntan muy seriamente por su vocación, su propósito individual, con la honestidad suficiente como para formar parte parte de una empresa en la que ésta pueda alinearse con el propósito organizativo, dejando fuera los miedos del ego (seguridad entre otros), convirtiendo el propósito global en una energía que nos impulsa a la acción. Las organizaciones que tienen un propósito evolutivo son las que “triunfan”. Y ese propósito tiene que ser algo más elevado que ganar dinero. El dinero es el combustible para llegar a alguna parte.

“En el Teal-evolutivo, una organización se considera un sistema vivo, una entidad con energía propia, su propia identidad, su propio potencial creativo y un rumbo” sostiene Laloux.

Cuando el propósito individual y el de la organización entran en resonancia aparece la magia y con ella el Grit organizacional: la pasión y la perseverancia de todas las personas para conseguir el propósito de la organización – que va más allá de la misión, visión y valores de la misma-.

Propósito evolutivo

* Fuente libro “Reinventar las organizaciones” Frederic Laloux

Como siempre, quedan muchas preguntas abiertas para reflexionar: Si el GRIT organizacional es un predictor del éxito de la organización y se puede desarrollar, es imprescindible introducirlo en el “mapa de viaje de la experiencia del empleado” (Employee Experience Journey Map) y repensar los procesos tradicionales de la gestión de personas desde la atracción de talento hasta la desvinculación, y más allá.

 

2 Respuestas a “El GRIT de las organizaciones: Propósito, pasión y perseverancia

  1. Lo del #Grit organizacional seguramente da mucho juego. Habría que pensar más sobre cómo la “pasión” y la “perseverancia” aplican a escala colectiva, e incluso generan algún tipo de emergencia de una naturaleza distinta al #grit individual. Vamos a darle unas vueltas a eso…

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