Vivir bien con menos y en común

DSC_0129Hace tiempo que lo estamos escuchando y viviendo, la necesidad que tenemos los humanos de mantener un status social y económico se está debilitando, y creo que es una buena noticia. Poco a poco nos vamos dando cuenta de que no necesitamos poseer muchas cosas para tener un status social, por el simple hecho de mostrarle a nuestros vecinos lo importantes que somos al poseer bienes materiales.

Los recursos son limitados y hemos vivido una época, larga época, en la que necesitábamos cada vez más y más para mantener nuestra posición, esa posición que tiempo atrás considerábamos tan importante.

En «Economic Possibilities for our Grandchildren»; en 1930 John Maynard Keynes, ya reflexionaba sobre estos temas, os dejo por aquí algunas perlas encontradas en Las Indias

“Es verdad que las necesidades de los seres humanos pueden resultar insaciables. Pero en realidad podríamos dividirlas en dos clases: necesidades que son absolutas en tanto que independientes de la situación del resto de nuestros congéneres y aquellas que son relativas en el sentido de que solo nos sentimos satisfechos si nos elevan por encima, nos hacen sentir superiores, a ellos. Las necesidades de la segunda clase, aquellas que satisfacen el deseo de superioridad, pueden ser ciertamente insaciables; cuanto mayor sea el nivel general mayores serán. Pero eso no es verdad para para las necesidades absolutas. En ellas se puede encontrar un punto antes, mucho antes quizás de lo que creemos, en el que esas necesidades se vean satisfechas en el sentido de que, una vez alcanzado preferimos dedicar nuestras energías más allá de él a propósitos no económicos.”

“Cuando la acumulación de riqueza ya no tenga gran importancia social, vendrán grandes cambios en los códigos morales.”

“La idea de que quien menos se preocupa por el mañana es quien más certeramente camina por las sendas de la virtud y la sensata sabiduría. Valoraremos los fines sobre los medios y preferiremos lo bueno a lo útil. Honraremos a aquellos que puedan ensañarnos como apurar una hora y un día virtuosamente y bien, la gente deliciosa que es capaz de disfrutar directamente las pequeñas cosas.”

Claro que no nos hemos dado cuenta solos, hemos necesitado de una importante crisis económica que nos ha afectado a casi todos para tenernos que desprender de nuestros bienes más “valiosos”. Y esto no tiene vuelta atrás, el futuro promete traer nuevos valores al respecto, con:

  • El “desempleo tecnológico”, con su concentración de innovaciones científicas y tecnológicas que están dando lugar a una nueva revolución industrial, que promete hacernos más ricos en tiempo y más pobres en ingresos. Más perlas de Keynes:

“Sufrimos una nueva enfermedad que será algo importante a tener en cuenta en los años por venir: el desempleo tecnológico. Es decir, el desempleo debido al descubrimiento de formas de economizar el uso del trabajo será más rápido que la velocidad a la que encontraremos nuevos usos para el trabajo.”

“Por primera vez desde su creación, los humanos tendrán que enfrentarse a su problema real y permanente: cómo usar su libertad recién alcanzada frente a las preocupaciones económicas y ocupar el ocio que la ciencia y el interés compuesto habrán ganado para ellos, para vivir sabiamente, de forma agradable y buena.”

  • La economía colaborativa que nos permite compartir esos recursos limitados. Cada vez tiene menos sentido acumular propiedades y bienes materiales para uso individual, únicamente si lo puedes compartir con los demás y viceversa. ¿Para qué quiero un yate, una segunda residencia, un coche, etc. si probablemente me sale más rentable compartir con otros y utilizar lo que necesite alrededor del mundo, porque esa nueva cultura de intercambio de bienes y servicios entre particulares (Blablacar, Airbnb…) está cada vez más extendida?

Estamos ante un cambio sociológico de colectivismo emergente. Recomiendo este artículo: “La tecnología zarandea el “statu quo” económico”

Y ante estos cambios sociológicos ¿Está cambiando algo en las empresas? ¿Vamos a compartir recursos con otras empresas?¿Vamos a empezar a colaborar, de verdad, finalmente?¿Qué papel le toca en todo esto a la función de RRHH? ¿Estamos ante la economía del decrecimiento? ¿Nos dirigimos realmente hacia la Renta Básica? Y, sobretodo ¿Vamos a ser más felices y más humanos?

Me hago éstas y otras preguntas y reflexiones recurrentes para las que no encuentro respuesta ¿Me ayudas?

Comparto este vídeo de Javi Creus que me encanta y nos dice que “más allá de la tecnología hay otra manera de generar abundancia: compartir”.

* La foto, como siempre, del crack Martí Garcia

7 Respuestas a “Vivir bien con menos y en común

  1. Pues colaboración, solidaridad, concienciación son ideas y conductas que se extienden como semillas en la regeneración de un terreno asolado por el fuego. Se ven surgir en pequeños focos diseminados, como si no tuvieran nada que ver entre sí y que van creciendo y expandiéndose. Hay mucho que terreno que cubrir, pero resulta reconfortante ver esos brotes más numerosos y más extendidos.

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  3. Pues si creo que toda esta revolucion tecnologica que esta ocurriendo esta cambiando en Algun modo el paradigma del tener al ser.
    Las personas ya no desean tener inmunerables pocesiones materiales Ahora se centran en ser mejores con respecto al mundo que le rodea.

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  4. Interesantísimo artículo. Tanto que ha dado pie a este largo comentario. Mi felicitación a su autora.

    Seré la nota discordante, no por qué me agrade sino porque, aun compartiendo la solución, no soy tan optimista sobre el cambio cultural, emocional y psíquico que requiere que lleguemos a conformarnos con menos y en común.

    ¿Qué me ha enseñado la historia de la humanidad?

    1. Que el ser humano tiene un instinto de supervivencia disparatado. Ha sido muy exitoso para su supervivencia (aunque un par de millones de años no es para tirar cohetes) pero tiene un efecto secundario muy delicado: somos extremadamente egoístas, conservadores y, eventualmente, violentos.
    2. Como muchos otros seres, y debido a ese instinto de supervivencia, somos muy ahorrativos de energía: en general (con un reducido porcentaje de excepciones) buscamos soluciones simples (por no decir simplonas), necesitamos asociarnos pero diluyendo nuestra personalidad (esperando que sean otros quienes lleven el peso de la iniciativa), y nuestra solidaridad llega tan lejos como el esfuerzo que realicen los demás.
    3. El mismo instinto de supervivencia exitoso se basa también en lo exageradamente competitivos que somos. Realmente, forma parte de nuestro ADN y de nuestra cultura. Lo somos más allá de lo que necesitamos. De ahí esa insaciable necesidad de acopio y de seguir haciendo patente nuestro superior estatus. También con las consabidas excepciones.
    4. Además, en general, somos esclavos de nuestros esquemas mentales y de nuestros hábitos, esos que nos ahorran el tener que pensar y practicar uno nuevo. Se pueden cambiar, cierto, pero de una forma extremadamente lenta.
    4. Por último, vivimos en un mundo superpoblado. Los recursos son justamente suficientes (por no decir insuficientes) y estamos deteriorando rápidamente el medio ambiente. Sin tener en cuenta las dificultades organizativas que se plantean para convivir. Dificultades que nos hacen vivir en un equilibrio extremadamente frágil: vivimos sobre un castillo de naipes.

    Veo en la gente joven bastante idealismo, y un sano deseo de construir un mundo mejor. No veo que sea algo nuevo, aunque me alegra comprobar que se extiende en paralelo a la proliferación de los regímenes democráticos (que tampoco es que sean la perfección sino la solución menos mala).

    Yo creo que éste mundo, poco a poco (y mucho más lentamente que el progreso tecnológico), va cambiando su mentalidad y cultura. A mejor. Pero tampoco la historia muestra que haya evoluciones lineales, sino cíclicas. Yo creo que estamos en una transición en la cual vamos abandonando un paradigma que ya no nos sirve pero para adoptar otro que traiga sus nuevos estatus, sus nuevos poderes y sus nuevas imposiciones. Eso sí, creo que será un avance en nuestra mentalidad a mejor. Y lo será mientras esos delicados equilibrios que he mencionado no se rompan.

    Me alegraría que los hechos me demostraran una realidad mucho más halagüeña.

    Mi comentario es largo, pero doy fe de que he hecho un gran esfuerzo de condensación.

    Un saludo.

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    • Carai Emilio me has dejado sin palabras!!! Esperemos que ese mismo instinto de supervivencia nos lleve a gestionar de forma eficiente esos escasos recursos y en la balanza empiece a pesar más la colaboración que la competición.

      Muchas gracias por dejar aquí tus opiniones. Un saludo afectuoso

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