Atrapados en una celda de oro

Historias reales

Hace unos días conversaba con un amigo que se ha quedado recientemente en paro, como tantos otros, sobre las trampas que crean las organizaciones buscando el compromiso y la fidelidad de los trabajadores.

Mi amigo, de unos 40 y pocos, con hipoteca e hijos, me explicaba que había trabajado 15 años en la misma empresa, y que en esos años su recorrido siempre había sido ascendente: promociones, subidas salariales, asignación de proyectos retadores y  nuevas responsabilidades. Él, que es una persona inquieta, de los que no soportan bien la rutina, recordaba que, cuando empezaba a aburrirse sucedía algo que conseguía motivarlo.

Me comentaba que cada vez que tenía una nueva responsabilidad, una subida salarial o algún cambio positivo, aunque se alegraba, una parte de él pensaba que la empresa lo estaba atrapando, que cada logro profesional era un nuevo barrote en su celda de oro, de la que cada vez le iba a costar más salir.  Con cada logro se sentía menos libre.

No sabía si le gustaba su trabajo, no se lo había planteado. No sabía si quería seguir el resto de su vida en esa celda de oro,  solo sabía que no podía escapar de ella.

Tras el despido no le ha tocado más remedio que reflexionar, plantearse su futuro profesional y vital (éste es mucho más difícil).

El problema es que la historia de mi amigo es una historia común,  que hemos escuchado muchas veces.  Podemos estar implicados con nuestra empresa y nuestro trabajo pero eso no significa que sea nuestro proyecto vital.

Desde los departamentos de Recursos Humanos trabajamos para conseguir motivar, implicar, comprometer con el doble objetivo de obtener mejores resultados y hacer a las personas más felices.  Intentamos fidelizar con aquello que más necesita cada uno, sea responsabilidad, salario, seguridad o proyectos.  Pero la pregunta es  ¿Realmente estamos ayudando a los profesionales a crecer personalmente y a construir su futuro? ¿O lo único que conseguimos es atraparlos en esa “celda de oro” de la que temen salir? ¿Es responsabilidad de las organizaciones ayudar en ese crecimiento personal de sus trabajadores? Me da la risa solo de pensarlo.

Francamente, como empresaria siento que bastantes problemas tengo como para, además preocuparme de si las personas de mi empresa han encontrado su proyecto vital o no. En momentos de bonanza quizás pueda notar alguna tímida vocación para colaborar en el bienestar de la sociedad,  pero no en plena crisis.

Está claro que cada uno es responsable de sí mismo, de su evolución y crecimiento; aunque considero que las organizaciones, las empresas,  deberían desempeñar un rol en la sociedad de contribuir a construir un mundo mejor, contribuir a través del apoyo en el aprendizaje y crecimiento personal de sus trabajadores. Necesitamos organizaciones que lideren y se comprometan para encontrar significado en el mundo. Aunque….es claramente un riesgo invertir en el desarrollo personal de alguien que puede dejar la empresa en cualquier momento y probablemente gracias a ese crecimiento vital  ¿Como le retorna a la empresa la inversión realizada para ayudar a crecer a alguien ?

Ciertamente parece un callejón sin salida.

10 Respuestas a “Atrapados en una celda de oro

  1. Realmente es un callejón sin salida, aunque tu amigo debería haber reflexionado que es lo que quiere hacer con su vida para ser feliz. Intuyo bastante transcendencia en el artículo, se nota que es principio de año y debes estar en tu momento de replanteo vital.
    Mucha suerte con vuestro proyecto, seguro que tendreis un año fantástico.
    Muy muy Feliz año!!!

    Rafa

  2. Lo inteligente es salir de tu trabajo cuando este no te aporte o cuando veas limitado tu crecimiento, pero es dificil, el miedo a no encontrar nada mejor o que lo que perece mejor no lo sea te frenan…. Y es muy duro.

    Pero, desgraciadamente no hay atajos es el único camino.

    • El problema es cuando el bienestar, la comodidad, el confort no te dejan ver más allá y quedas sumido en una especie de sopor del que no puedes salir ni reaccionar.
      O quizás es un discurso masoca y de insatisfacción permanente porque habrá quien piense que “si estás mínimamente bien ¿Para que cambiar?”
      Gracias por el comentario.

  3. Buuuffffffffff… buenísimoooo…!!! ;-)

    En tantos fragmentos de la vida nos encontramos encerrados en esa ” celda de oro”…!!!
    No hace mucho escribí un cuento en el que la protagonista ( más cercano a “mi mundo”.. que al “vuestro”… ) incluso estando en las montañas.. se dió cuenta de lo atrapada que estaba por su vida…

    http://cimasycronopios.blogspot.com/2010/03/atrapada.htm

    Qué hacer para salir de esa celda…??? Hay una frase de T.S. Elliot , que a momentos me ayuda a orientar mi “brujúla vital”… “Por que sólo aquellos que se ARRIESGAN a ir muy LEJOS…pueden llegar a saber lo LEJOS que pueden ir…”

    Tal vez en las ciudades, tan llenas de hormigón y edificios enormes y elevados, sea más dificil saber hacia qué “dirección “mirar… ( no os habéis planteado que quizás se han construido tan grandes y altos con esa intención.. ??? la de no poder ver más allá de esas paredes de hormigón .. ,-)

    En las montañas… los amplios horizontes y los extensos valles invitan a dejarse llevar y poder recorrerlos en plena libertad.. ;-)

    Un saludo.. ( desde las montañas.. !!!!! ;-)

  4. Gracias Pekas por aportar tu visión limpia, fresca y verde (en el buen sentido de la palabra ;-)) de las montañas. Veo que no solo hay celdas de hormigón.
    Me ha encantado el cuento poético…. “de nuevo estaba en la cima”.
    Petonets

  5. Guau, me ha sorprendido tu artículo… Siempre hay casualidades en nuestras vidas, tan maravillosas. Escribo poesía y tengo un buen trabajo (que no se trata de lo que a mi me gusta). Muchas veces me pregunto sino tengo que conformar mi propio trabajo, el que responde a mis más profundos intereses. Porque si hay una vida, ¡hay que vivirla! (Y si hay muchas, también…)

    Muchas gracias por tan bonita entrada, y si quieres leer un poco de poesía, puedes pasar por mi blog :)

  6. Alicia, creo has dado en un punto clave: ¿cómo devuelve a la empresa lo que ha dado? Ay amiga, acaso el trabajador ya no da lo más que puede de sí a la empresa? Por otro lado, ¿te refieres al dueño/s de la empresa?¿Qué pasa con mi dinero? Sé que no es lo mismo empresa que empresario, pero por eso hay distintos tipos de actitudes en los empresarios. EL que mas se dá a sus empleados, y por ende, a su empresa, mejor trabajarán, más rendirá la empresa, y al final mejor se sentirá, lo cual en definitiva es felicidad, q es el objetivo común.
    [nota: hablo en general, y como tendencia "ceteris paribus", osea a igualdad de circunstancias; porque ya sé que hay empresarios avariciosos y tramposos y crueles, y cuyas empresas triunfan, y al revés]

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